viernes, 19 de septiembre de 2014

En la cuerda floja.

Y de repente ocurre. Un hecho inesperado que arruina la confianza del otro. 
Y ahí estas tú, sin saber que decir, sin saber que hacer. Dándole vueltas a la cabeza. 
 ¿Rendirse o luchar un poco más? Tantos momentos vividos, tantos besos, ¿y para qué?
Para llegar al extremo donde no hay vuelta atrás. Y cuando lo has dado todo por perdido, tienes a esa persona delante, con la que has pasado tantos momentos importantes y lo único que se te ocurre es llorar hasta deshidratarte.
Aunque haya sido una tontería, siempre será la misma la que tenga la culpa. Pese a ser una víctima, pese a intentarlo tras cada fracaso. Todo por unos celos...
En este tiempo caigo en la cuenta de lo que quiero. Si, me gusta salir, disfrutar, y me gusta el. Claro que le quiero, y se que las cosas no volverán a ser idénticas. Pero yo no me rindo fácilmente.  
Voy a estar ahí, buscando esa estabilidad, volviendo al mismo punto de partida donde todo iba bien.
Hay que dejar pasar los comentarios ajenos y escuchar al corazón. Por muy cursi que suene. Tu cabeza te dirá lo que debes hacer, lo que es mejor para ti, pero...¿qué es lo que realmente quieres?
Yo, por ahora, lo sé. Intentarlo de nuevo y, si no puede ser, rendirme. Pero al menos lo habré intentado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario